¿Hemos aprendido la lección? La debacle del frustrado Plan General de Cartagena, iniciado en 2005, anulado en 2015 por el TSJ de Murcia y el Tribunal Supremo y prorrogado estérilmente durante esta legislatura, podría tener una lectura positiva si evaluáramos no solo el plan en si mismo que, a juzgar por las sentencias, no respondía a la legalidad; si también analizáramos la efectividad de las políticas urbanísticas llevadas a cabo en Cartagena desde 1995, que son las que el Plan quería “santificar"; y si, de todo ello, sacaramos las conclusiones adecuadas, por supuesto. A la luz de esas políticas a las que me refiero deberíamos concluir por ejemplo que las modificaciones de trama urbana y de liberalización del suelo llevadas a cabo por el propio Ayuntamiento en el Barrio Universitario y en el Montesacro han sido inútiles y no han conseguido sacar el casco histórico de su marasmo, sino todo lo contrario. Las modificaciones de trama ya estaban p...